domingo, 23 de noviembre de 2014

La mayor dicha...



Encontrar, que no buscar, a Aquel que te observó, que te estuvo esperando...

Aquel que no te permite convertirte únicamente en lo que Él desea y te desea tal como eres.


Poder ser Su placer, Su orgullo, Su dicha... entregarle tu dolor y tus lagrimas.

Convertirte en Sus deseos cumplidos, ser Su apoyo, Su descanso y también Su anhelo.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Grita el Silencio






Grita en mi interior la ausencia de todo sonido, penetra en mis oídos una hermosa música que llena mi mente de acordes, de recuerdos, de momentos  y a su vez no logro más que oír el silencio, viajando a través de la bruma de mis sueños, los que me llevan cada noche hacia el lugar donde se encuentra el Único Dueño de mi alma, de mi ser, de mi vida.

viernes, 31 de octubre de 2014

Noche de Brujas



En esa ocasión la noche le pareció mucho más hermosa que las demás… el cielo se sumía en una profunda oscuridad en la que las lejanas estrellas se tornaban más brillantes y cercanas que nunca.

Hacía tres años ya de Su marcha y sin embargo Su amor permanecía en ella tan intenso como el primer día.

Todas las noches salía al jardín y elevaba su mirada al cielo, para contemplarlo, para ver las estrellas, para contarlas… con Él.

domingo, 5 de octubre de 2014

Dulces Sueños



Arde mi piel al oír Sus pasos aproximándose, mi cuerpo se torna en una inexistente orden que le obliga a postrarse, casi involuntariamente, sin ser consciente de cada movimiento.

Al contacto con el frío suelo puedo sentir como mi piel se eriza, se estremece,  todos mis músculos se tensan, y únicamente puedo notar el cada vez más rápido latir de mi corazón, la ansiedad que me embarga, la dulce espera, el momento más deseado.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Sumisión






No es una decisión, ni siquiera una elección, es un sentimiento tan profundo que te desgarra desde el interior de tu alma para jamás volver a ser lo que antes fuiste.

Has dejado de ser esa persona que eras, para sentir que tu cuerpo, tu mente, tu alma… no van a pertenecer a nadie más que a Él, pues ni siquiera a ti te pertenecen.

Sientes que eres Suya, desde lo más profundo de tu ser hasta el último de los poros de tu piel.