Arde mi piel al oír Sus pasos aproximándose, mi cuerpo se
torna en una inexistente orden que le obliga a postrarse, casi
involuntariamente, sin ser consciente de cada movimiento.
Al contacto con el frío suelo puedo sentir como mi piel se
eriza, se estremece, todos mis músculos
se tensan, y únicamente puedo notar el cada vez más rápido latir de mi corazón,
la ansiedad que me embarga, la dulce espera, el momento más deseado.
