sábado, 28 de noviembre de 2015
Lucero del Alba
De gran sabiduría y belleza interior, no es la soberbia su pecado… ni ambiciona ser un dios.
Desterrado en escritos y leyendas, de las huestes de ese cielo en el que algunos creen. Avezado guerrero que, armado con el don la palabra, lucha incesante y esperanzado Su particular batalla, en la gran guerra de este mundo que se destruye a sí mismo y en ocasiones parece estar a punto de desvanecerse.
Un extraordinario resplandor brilla en Su interior, y oculto entre bastas palabras e imágenes de libidinosas fantasías, un día, le descubro.
sábado, 31 de octubre de 2015
Así seré Suya
Hoy creo que empiezo a sentir, hoy siento que podría ocurrir, que algún día le ofrezca mi entrega. Que mi cuerpo, mi alma, mi vida... le pertenezcan.
Que Sus manos susurren en cada curva de mi cuerpo, en cada latido de mi corazón.
Que cada rincón de mi alma estalle en Su permanente presencia, amando, desprendiendo mi luz, que todo mi sentir emane por cada poro de mi piel.
Que el brillo de Su mirada me inspire y que solo Sus palabras sean, las que reciten mi historia y guíen mi vida.
miércoles, 21 de octubre de 2015
De vuelta a los sueños
Amaneció sintiéndole, palpando a un lado y otro de la cama, buscando a su alrededor, sin encontrar.
Le sentía…
Su sonrisa, Su mirada observándola, grabada aún en sus ojos, el calor de Su piel que pocas horas antes había abrazado su cuerpo desnudo, permanecía ahí, en ella.
El recuerdo del sabor dulce que sus labios guardaban celosos, como al libar el más dulce néctar, embargándola, haciendo explotar cada uno de sus sentidos.
Pero no estaba allí. No era sino el aroma que permanecía discreto en su cuerpo, en su piel, lo que sentía.
Se abrazó de nuevo a la almohada, cerrando con fuerza los ojos, preservando ese recuerdo, ese sueño fugaz que invadía su mente y que tal vez jamás regresaría.
jueves, 24 de septiembre de 2015
Ruinas...
"Las ruinas son un regalo... Las ruinas, son el camino a la transformación."
(Come, reza, ama)
En ruinas me encuentro... y sin embargo, lejos ya de ese momento en el que andaba desesperada, intentando recoger todos los pequeños fragmentos de mi alma, que recién acababa de estallar en mil pedazos, deseando reconstruirla y que todo lo que amé, lo que desee, lo que anhelaba... volviera.
No hay nada que reconstruir, nada que cambiar, nada de lo que arrepentirse ni por lo que llorar... ya no. Solo queda curar heridas, que tal vez un día dejarán ver entre ellas la luz de mi alma, que más tarde o más temprano brillará de nuevo.
sábado, 12 de septiembre de 2015
Amigo, Maestro, Amo…. Gracias.
Estuvo siempre ahí, en mis primeros pasos, cuando perdida aparecí a las puertas de Su casa que en breve tiempo fue también la mía y el lugar donde empecé a caminar.
Me observó, vio mi primera caída, me aconsejó en mis dudas y me sostuvo con mano firme para que me sintiera suficientemente fuerte y no volviera a caer.
Sostuvo también mi sentir, sentimientos fuertes que al más mínimo roce o movimiento explotaban llevándose todo y sumiéndome en la más absoluta confusión.
Tendió entonces Su mano mostrándome el camino con Su luz, le abrí mi pecho para mostrar mi alma y se convirtió en mi Maestro, en mi Tutor.
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